
El just in time (a menudo abreviado como JIT), expresión inglesa que significa «justo a tiempo«, es una filosofía industrial que ha invertido el «viejo método» de producción de productos terminados para el stock a la espera de ser vendidos (llamado lógica push) pasando a la lógica pull, según la cual hay que producir únicamente lo que ya se ha vendido o lo que está previsto vender a corto plazo.
En términos más pragmáticos, pero también más reductores, se trata de una política de gestión de inventarios de reabastecimiento que utiliza metodologías orientadas a mejorar el proceso de producción, buscando optimizar no la producción, sino las fases previas, aligerando al máximo los stocks de materias primas y productos intermedios necesarios para la producción. En la práctica, se trata de coordinar los momentos de necesidad real de los materiales en la línea de producción con su adquisición y disponibilidad en el segmento del ciclo de producción y en el momento en que deben utilizarse.
El just in time asocia elementos como la fiabilidad, la reducción de inventarios y de plazos de entrega, con un aumento de la calidad y del servicio al cliente.
En la base de la filosofía JIT, cualquier stock de materiales, productos intermedios o productos terminados es un despilfarro, un despilfarro de recursos económicos y financieros, y una limitación para la innovación continua. Cuanto más «corto» sea el proceso en la suma de los procesos de diseño y producción (sumando los tiempos de producción y de tránsito), más gana la industria con sus productos y servicios (incluidas la preventa y la posventa).




