
¿Qué es la globalización?
Este término se utiliza cada vez más, pero pocos saben realmente a qué se refiere. A nivel teórico, hipotético y puramente utópico, la globalización debería ser el proceso por el cual todo el planeta se reúne en un único mercado en el que todos realizan intercambios comerciales. El libre comercio de mercancías, activos financieros y servicios a escala mundial sigue el esquema clásico de la oferta y la demanda, saliendo de los mecanismos de control de los mercados nacionales y convencionales para abrirse a una lógica única de intercambio global.
Por «globalización» se puede entender muchas cosas: en la acepción actual, se habla cada vez más de la internacionalización de los productos, especialmente alimentarios. Muchos productos, e incluso cadenas enteras del sector food, una vez fuera de su mercado nacional de referencia, han logrado conquistar casi por completo el mercado internacional, creando una forma de estandarización mundial de los gustos de los consumidores. En el sector de la alimentación, es fácil identificar el emblema de la globalización: una cadena de comida rápida que cuenta ahora con puntos de venta en casi todos los países del mundo, aplicando una estrategia de difusión generalizada.
Al salir de la especificidad del food y ampliar el enfoque a todas las categorías de productos, especialmente a la logística, el proceso de globalización provoca una desvinculación progresiva e inexorable de la realidad industrial respecto a su mercado local de origen, en busca de soluciones válidas a escala mundial.
En la sociedad moderna, la globalización se ha acelerado notablemente gracias a la difusión de Internet y sus potencialidades, pero, según algunos investigadores, el proceso habría comenzado hace varios siglos, más concretamente cuando Cristóbal Colón inauguró la era de las colonizaciones, es decir, el desplazamiento de usos y costumbres de un país a otro.
El sector de la logística es uno de los grandes beneficiados de la era de la globalización: su actividad tiende a desplegarse de forma capilar, alcanzando cualquier destino requerido para garantizar la entrega.
Conviene precisar, por supuesto, que la globalización no tiene por objetivo eliminar las desigualdades de riqueza a escala mundial; al contrario, este mecanismo establece una dinámica por la que la riqueza tiende a concentrarse aún más en los países ya favorecidos. Esta es una de las críticas dirigidas al proceso de globalización, a través del cual las particularidades locales se difuminan en favor de una economía estandarizada.
Al margen de las consideraciones sociales y antropológicas, la globalización sigue siendo un mecanismo económico del que las empresas pueden obtener importantes ventajas para construir una red comercial única, sin barreras, en la que pueda ejercerse el libre comercio.
Los intercambios, de hecho, no deben entenderse solo en el plano económico, sino también cultural, y un flujo ininterrumpido de información y tradiciones no es necesariamente una fuente de empobrecimiento; al contrario, la globalización puede estimular el enriquecimiento de las culturas y crear un terreno fértil para el desarrollo de nuevas economías.
De la globalización, un sector como la logística no puede sino obtener ventajas notables.




