El airlock (sas de equilibrio o esclusa de aire) es un entorno intermedio que permite el paso de personas y materiales entre dos ambientes con condiciones de presión y/o temperatura diferentes, minimizando al mismo tiempo el contacto entre las dos atmósferas distintas. El «sas» está formado por una pequeña estancia cerrada por dos puertas automáticas dispuestas en serie, que no pueden abrirse simultáneamente.

Es habitual utilizarlos en el ámbito logístico, más concretamente dentro de los almacenes, cuando, por ejemplo, existen importantes diferencias de temperatura entre una cámara de almacenamiento y un entorno adyacente, como la zona de preparación de expediciones (para no comprometer la temperatura interna de la cámara ni exponer a los operarios a temperaturas incómodas). Además, por razones de calidad y limpieza -un ejemplo emblemático es el sector farmacéutico- el entorno interno del almacén no debe, en ningún caso, estar en contacto directo con el exterior.