
Agradecemos a Simco Consulting por este análisis en profundidad.
La medición de los errores de previsión cometidos y la consolidación de dichos errores en unos pocos indicadores sintéticos que permitan evaluar la precisión de las previsiones relativas a la demanda de un artículo (o de un agrupamiento pertinente de artículos) constituyen un elemento fundamental de todo el proceso de Demand Planning.
Antes de hablar de «precisión», es necesario definir primero el concepto de error, que puede calcularse como la diferencia entre la demanda efectivamente observada en un periodo dado (t) y la previsión inicialmente formulada. Así:
Et = (Dt – Pt)
Esta fórmula sencilla, para utilizarse eficazmente en la práctica, plantea una serie de cuestiones conceptuales no triviales, como:
- ¿Somos capaces de registrar realmente la demanda o debemos limitarnos a reflejar las ventas / las extracciones? Esta cuestión está relacionada con la estimación de la demanda potencial, un ejercicio complejo cuando los productos no están disponibles.
- Al calcular la desviación entre la previsión y la demanda real, ¿a qué versión de la previsión debe hacerse referencia? Para un periodo dado, la previsión de la demanda suele revisarse varias veces (por ejemplo, en función de la frecuencia de los procesos de planificación). Por consiguiente, en teoría existirían «n» evaluaciones del error, generalmente menores cuanto más próxima esté la previsión al periodo considerado. Por ello, resulta crucial identificar la versión pertinente: por lo general, se recomienda referirse a la última previsión «útil», es decir, aquella que todavía puede influir en las decisiones operativas.
- La necesidad de registrar tanto las previsiones generadas por herramientas específicas como las emitidas por expertos con un conocimiento profundo del mercado (por ejemplo, los equipos comerciales). Este seguimiento permite comparar la fiabilidad de las distintas previsiones.
Una medida puntual del error es, por sí sola, poco informativa. Por ello, es esencial supervisar una serie de indicadores sintéticos y relevantes para evaluar la naturaleza y la magnitud de los errores cometidos durante un periodo significativo. Esto permite identificar rápidamente los errores más importantes y comprender su carácter más o menos sistemático, con el fin de mejorar el proceso de previsión y/o actuar directamente sobre la fuente del error (por ejemplo, estableciendo relaciones colaborativas con los clientes que presentan una demanda especialmente errática).




