
En la gestión de stocks en almacén, la evaluación de la obsolescencia es muy importante. Este término se refiere a la pérdida de valor de un stock tras un determinado periodo. Esta pérdida, la curva a la que se produce y el tiempo necesario dependen principalmente del tipo de mercancía. Los productos tecnológicos, por ejemplo, quedan rápidamente superados por modelos más recientes, más eficientes o simplemente mejor promocionados.
Cálculo de la obsolescencia de su almacén:
Tener stocks en almacén es una necesidad, ya que la demanda puede fluctuar y es necesario disponer de un cierto volumen de productos adicionales para responder a posibles solicitudes extra. Sin embargo, con el tiempo, los productos inmovilizados en el almacén comienzan inevitablemente a perder valor. Se han desarrollado numerosos algoritmos para calcular la obsolescencia de los stocks y su impacto en los costes de almacenamiento. Aprender a gestionar al mejor nivel este aspecto puede generar ahorros significativos.
Envejecimiento de las mercancías:
Los distintos tipos de mercancías presentan curvas de obsolescencia diferentes, por lo que es imposible plantear una regla general. Por ejemplo, los medicamentos y los alimentos tienen una fecha de caducidad clara y, a medida que se acerca esa fecha, resulta cada vez más difícil vender estos productos. Una vez caducados, ya no son comercializables. En cambio, los productos tecnológicos envejecen de forma más progresiva, pero se vuelven rápidamente obsoletos cuando se anuncia en el mercado un modelo más reciente. Las campañas publicitarias y las promociones también pueden mover mayores cantidades de mercancía en stock o acelerar su obsolescencia si son productos de la competencia los que se promocionan.
Organización eficiente del almacén:
En función del tipo de mercancía y del tipo de almacén, es importante calcular la gestión de stocks de la forma más eficiente posible. El valor de las mercancías disminuye con el tiempo hasta anularse. Por tanto, los productos se convierten en una carga, ocupando espacio inútilmente y pasando así a ser un coste en lugar de un recurso. Lo ideal es calcular de manera óptima la cantidad que debe mantenerse en stock para optimizar los stocks. Esto significa disponer de suficiente stock en almacén para responder a las demandas de los clientes sin tener tanto que quede una cantidad importante sin vender.




