La resistencia y la reacción al fuego

El estudio del comportamiento estructural en caso de incendio comprende:

  • La resistencia al fuego, que es la capacidad de los elementos estructurales para seguir cumpliendo sus funciones durante un cierto periodo de tiempo tras el inicio de un incendio;
  • La reacción al fuego, que representa el grado de exposición al calor de los materiales combustibles que componen las estructuras.

Para garantizar una seguridad adecuada de los entornos, que permita la evacuación de las personas presentes y una intervención rápida de los equipos de rescate, los elementos estructurales deben:

  • Permanecer estables, estancos a las llamas y al humo, aislados para evitar el colapso de la estructura antes de un tiempo predeterminado e impedir la propagación del incendio a los espacios adyacentes;
  • Tener una reacción adecuada (en términos de inflamabilidad, velocidad de propagación del fuego y del calor, producción de sustancias nocivas y humo) adaptada al uso específico de cada construcción.

La reacción al fuego de un entorno se estudia analizando su carga de incendio.

¿Qué es la carga de incendio?

Según la definición normativa (D.M. 9 de marzo de 2007), la carga de incendio (Q) es el potencial térmico de todos los materiales inflamables que componen un espacio, corregido en función de su participación en el proceso de combustión.

Los materiales presentes en el entorno estudiado incluyen también la carpintería, los suelos, los techos, los revestimientos murales y otros elementos estructurales. La expresión analítica para identificar la carga de incendio se mide en MJ, con una unidad de medida en MJ/kg, es decir, expresada en función de los kg de madera estándar con un poder calorífico no superior a 18,42 MJ/kg. Convencionalmente, 1 MJ corresponde a 0,054 kg de madera.

Se pueden distinguir dos subdefiniciones de la carga de incendio:

  • La específica, referida a cada unidad específica de superficie bruta (MJ/m²);
  • La específica de proyecto, ajustada en función del riesgo de incendio de un entorno y del nivel de protección presente.

Este último indicador de carga de incendio forma parte del estudio de la resistencia al fuego de cada tipo de construcción.

Relación entre la carga de incendio, la clase de resistencia y la duración del incendio

La carga de incendio parte de una hipótesis que nunca se verifica en la realidad: la reacción al fuego depende de factores no predecibles analíticamente y nunca se produce la combustión simultánea de todos los materiales combustibles de un compartimento. Sin embargo, este indicador debe corregirse en función de las características de los locales, incluso mediante la curva de incendio, una función que representa el comportamiento en términos de tiempo y temperatura media de los gases de combustión formados alrededor de la estructura circundante.

La curva de incendio es:

  • Nominal cuando se utiliza para las comprobaciones estándar de resistencia al fuego y para la clasificación de los edificios;
  • Natural si depende de modelos de incendio específicos y tiene en cuenta las variables ambientales.

La carga de incendio, teniendo en cuenta el tiempo durante el cual la capacidad estructural compartimentada de un entorno permanece estable, sirve para determinar la clasificación de los edificios según su resistencia al fuego. Esta clasificación se expresa en minutos y mediante los símbolos R (estabilidad de los materiales), E (estanqueidad al fuego), I (capacidad de aislamiento).