
Para este análisis en profundidad, agradecemos a Simco Consulting.
Los EMS son sistemas automotores que se desplazan a lo largo de monorraíles electrificados suspendidos del techo. Se trata de un sistema de transporte relativamente sencillo, utilizado en numerosos procesos de producción para conectar distintas zonas operativas (cabecera de almacén, zonas de acumulación en expedición, etc.); resulta especialmente adecuado y ventajoso en largas distancias.
Gracias a su flexibilidad, también permite adaptar los recorridos a las limitaciones presentes en los edificios y puede combinarse con otros sistemas de transporte mediante puestos de interfaz específicos. Los raíles de rodadura suelen suspenderse del techo o de una estructura independiente, lo que permite reducir el espacio ocupado en el suelo. Además, las secciones de raíl elevables permiten salvar desniveles importantes.
Por lo general destinado al transporte de palés (con vehículos de posición simple o doble y cargas útiles de hasta 5.000 kg), este sistema también puede utilizarse para la manutención de prendas colgadas en perchas o de cajas. Entre sus principales características destacan: la velocidad de desplazamiento de los vehículos automotores (hasta 2 m/s), el bajo nivel sonoro, la redundancia del sistema gracias a la posibilidad de añadir vehículos en fases posteriores y la seguridad.
Una variante del sistema EMS la constituyen los sistemas de monorraíl de suelo, en los que las lanzaderas se desplazan a lo largo de un circuito instalado en el suelo. Estos sistemas se caracterizan por unos costes inferiores (no se necesita estructura de soporte), tiempos de instalación más rápidos y un mantenimiento más sencillo. Un aspecto importante en el dimensionamiento de estas instalaciones es el número de vehículos necesarios. En estos casos, conviene combinar los métodos de dimensionamiento clásicos con herramientas avanzadas, como la simulación dinámica.




